El Tomate y su cosecha

El tomate es el rey de las hortalizas, perteneciente a la familia de las Solanaceae, en la actualidad es uno de los productos más consumidos a nivel mundial. Existen muchas variedades, los hay pequeños y grandes, rojos y amarillos, redondos y con forma de pera.

Es una planta muy recomendada para todo tipo de huerto, esto gracias a su gran productividad y ricos frutos.

La semilla del tomate se puede sembrar directamente en la tierra o bien optar por un almácigo, es decir una maceta o bandeja en donde la planta comenzará a crecer para luego ser trasplantada cuando tenga aproximadamente 15 cm. La planta necesita de los rayos solares para crecer por lo que debes elegir cultivarla sólo si tienes un huerto con al menos seis horas de sol al día.

La cosecha del tomate comienza hacia las 10 o 12 semanas luego de la siembra. Es escalonada y se realiza a medida que los tomates comienzan a madurar. Si algunos aún están verdes, lo mejor será recogerlos igual y luego depositarlos sobre paja en una habitación, aislados de otros cultivos, para así continuar con su proceso madurativo.

La planta de tomate no es muy exigente en cuanto a suelos, excepto en lo que se refiere al drenaje, el cual tiene que ser excelente ya que no soporta el anegamiento. Por ello prefiere suelos sueltos de textura silíceo-arcillosa y ricos en materia orgánica.

El riego encierra algunos secretos pues la planta es muy sensible tanto al exceso como a la falta de agua. Al momento de regar, se recomienda verter bastante cantidad  de agua pero evitando el exceso de humedad. El truco es sencillo: no regarla frecuentemente pero sí ser generosos al hacerlo.

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Lo mejor será realizar el riego por la mañana o luego de la puesta del sol, evitando el momento antes de la recolección. Por otra parte, hay que tener en cuenta que las hojas de la planta son muy sensibles a las enfermedades y es por eso que es muy importante no mojar sus hojas.

Entre las plagas y enfermedades más comunes del tomate están la Araña roja, la Mosca blanca, el Pulgón, los Gusanos de suelo, la Ceniza, la Alternariosis del tomate o diferentes virus y bacterias. Es más común que aparezcan en plantas de tomate de invernadero que en aquéllas cultivadas al aire libre.

Las malezas se pueden controlar con herbicidas como Metolacloro, Metribuzin, Alacloro, Pendimentalin, Gramoxone en forma dirigida y las sulfonilureas como Rinsulfuron y Pyrasosulfuron muy efectivas en el caso del Cyperus rotundus.

La fertilización puede hacerse en forma tradicional por fertilizantes edáficos, los cuales se agregan una parte al momento de la siembra que incluye todo el fósforo, una parte del nitrógeno y del potasio, posteriormente un reabono al aporcar con el resto del nitrógeno y del potasio si se cultiva para la industria.

Los estados de mayor producción de tomate en el país son: Aragua, Carabobo, Guárico, Lara, Monagas, Portuguesa y Zulia. Sin embargo, una de las principales tierras para el cultivo de hortalizas se localiza en Quibor, Edo. Lara, en donde se viene produciendo tomate en grandes cantidades.

En Venezuela es la hortaliza más importante y  se disfruta en todo el mundo y es un ingrediente que nunca falta en la cocina de todas las culturas.

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